La verdad es que cuando me despedí de aquélla mujer de la que os hablé, me imaginé que no sería la última vez que la vería. Le había dicho que si no disfrutaba, sola o acompañada del sexo con los juguetes sexuales, que me llamara. Y así fue.
Recuerdo que era un día entre semana. Yo acababa de salir de una sesión de spinning que me dejaba hecha polvo… Cogí el móvil y oí una voz nerviosa, que temblaba de vergüenza.. Era Ana.
Me dijo: Hola Julia, soy Ana, me gustaría que me explicaras esos mitos que no me dejan disfrutar conmigo ni con los hombres de mi sexo. Sigue leyendo





