Archivo diario: noviembre 27, 2008

Torino

Flor¿Quién mejor para conocer a una persona que ella misma? A mí me resulta imposible pensar que haya sido capaz de hacer un viaje sola. Desde septiembre tenía este viaje planeado, y por fin llegó la fecha, el jueves comenzó la aventura.

Hacer la maleta fue la primera odisea, y es que a mí todo me pone nerviosa, además de pensar en todo lo que en ella tenía que meter, tuve que saber con exactitud el peso. Cogí la maleta y me fui a la farmacia, y con bastante vergüenza le expliqué al agradable farmacéutico que me iba de viaje y que necesita saber el peso del bulto para poder irme tranquila al aeropuerto. Conociendo el peso y teniendo todo organizado y mil veces comprobado empecé a relajarme, pero cuando decidí acostarme no fui ni siquiera capaz de apagar la luz, ¿y si no despertaba a tiempo?

El autobús a Madrid salía a las seis y media de la mañana, pero siempre tengo que estar una hora antes en la estación. Esta vez igual me pasé, llamé al taxi a las cuatro y media pasadas, y antes de las cinco menos cuarto ya estaba en la estación. La estación de madrugada es un mundo, ¡nunca sabes lo que te puede ocurrir!, pero otro día os cuento mis aventuras en las estaciones de madrugada.

Antes de las nueve ya estaba yo y mi pánico en Barajas, y tan solo me quedaban cinco horas para subirme al avión. Localicé el mostrador de facturación y empecé a pasear, pero pronto cansé, el no dormir desde hacía más de veinticuatro horas se estaba haciendo notar, eran ya las diez de la mañana y empecé a telefonear a todos mis contactos, pero o estaban ocupados o no tenían tiempo para hablar. No conseguí aburrir a nadie con mi espera interminable en la Terminal 1, con lo que me aburrí yo sola.

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