Torino

Flor¿Quién mejor para conocer a una persona que ella misma? A mí me resulta imposible pensar que haya sido capaz de hacer un viaje sola. Desde septiembre tenía este viaje planeado, y por fin llegó la fecha, el jueves comenzó la aventura.

Hacer la maleta fue la primera odisea, y es que a mí todo me pone nerviosa, además de pensar en todo lo que en ella tenía que meter, tuve que saber con exactitud el peso. Cogí la maleta y me fui a la farmacia, y con bastante vergüenza le expliqué al agradable farmacéutico que me iba de viaje y que necesita saber el peso del bulto para poder irme tranquila al aeropuerto. Conociendo el peso y teniendo todo organizado y mil veces comprobado empecé a relajarme, pero cuando decidí acostarme no fui ni siquiera capaz de apagar la luz, ¿y si no despertaba a tiempo?

El autobús a Madrid salía a las seis y media de la mañana, pero siempre tengo que estar una hora antes en la estación. Esta vez igual me pasé, llamé al taxi a las cuatro y media pasadas, y antes de las cinco menos cuarto ya estaba en la estación. La estación de madrugada es un mundo, ¡nunca sabes lo que te puede ocurrir!, pero otro día os cuento mis aventuras en las estaciones de madrugada.

Antes de las nueve ya estaba yo y mi pánico en Barajas, y tan solo me quedaban cinco horas para subirme al avión. Localicé el mostrador de facturación y empecé a pasear, pero pronto cansé, el no dormir desde hacía más de veinticuatro horas se estaba haciendo notar, eran ya las diez de la mañana y empecé a telefonear a todos mis contactos, pero o estaban ocupados o no tenían tiempo para hablar. No conseguí aburrir a nadie con mi espera interminable en la Terminal 1, con lo que me aburrí yo sola.

No aguantaba más sin saber exactamente la hora en que abrían la facturación, en esos momentos no me servía lo que se dice de facturar una hora antes. Me acerqué al mostrador y me dijeron que ya podía facturar, que era de las primeras personas, pero que podía facturar a la hora que quisiera. Facturé y pasé a esa zona que nadie supo decirme cosa se llama, ¡ya me quedaban menos de cuatro horas! Todo este tiempo lo dediqué a localizar la puerta de embarque, leer, pasear, entrar en tiendas… e incluso intentar escuchar conversaciones ajenas… nada me entretenía, al final a la una menos cuarto de la tarde llegó la hora de embarcar.

Mi tarjeta de embarque traía algo de “Pasajero A” que yo a lo largo de toda la mañana no llegué a descifrar, pero en el momento que se hizo la cola lo entendí a la perfección. Los “Pasajeros A” éramos los primeros que habíamos facturado, y los primeros que entraríamos en el avión. Me subí al avión junto con esas más o menos diez personas privilegiadas y poco después de despegar quedé dormida hasta estar sobrevolando Milán.

Cada vez que me bajo de un avión soy incapaz de pensar en que mi maleta no se ha perdido, en este caso esperé en la cinta pensando en qué decir, y más no teniendo ni idea del idioma. Esto del idioma también lo pensé cuando tuve que comprar el billete que me debería llevar a la estación de trenes de Milán, pero un simple cartel al lado de un autobús con el destino y el precio me quitó todas las preocupaciones.

Después de poco más de media hora llegué a Milán, y nada más ver a Sara se quitaron todas mis preocupaciones, ¡ya no estaba sola! Cogimos el tren con destino “Torino” y durante todo el trayecto me contó las aventuras de una erasmus en Turín.

Durante los tres días que estuve allí, conocí lugares muy bonitos de la ciudad y un poquito lo que es la vida erasmus, pero todo lo que Sara me dijo sobre su nueva vida en una ciudad desconocida y un país extranjero lo dejaré para otra ocasión. ¡Otro día os lo cuento!

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6 Respuestas a “Torino

  1. Menuda aventura! bueno con este post queda reflejado que de las experiencias se aprende! Me alegro que lo pasaras bien! Un beso! Ciao!

  2. Vaya viaje!a ver si para otra vez nos invitas… jejeje besos

  3. Bueno, que me llevas mucho tiempo que te firme, y todavía te firmo hoy, pero más vale tarde que nunca jeje. Me gustan mucho las aventuras que has vivido, y espero que cuando sea mayor, pueda hacer ese viaje a Italia o por ahí, a conocer el mundo. ¡Un beso muy grande, te quiero!

  4. creo que te has equivocao…. no te acompañe yo????? ajajajjajjajajjaja

  5. hay que ver lo viajada que estás. Supongo que te lo habrás pasado muy bien por lo que se ve. Esa amiga tuya también estará muy contenta de que hayas ido a visitarla, más en los tiempos que corren de crisis.

  6. Encontré tu blog por el tuenti rodando, así que paso a saludar. (Y para decir que yo también quiero ir a Italia, de paso, jeje).
    Un besu.

    Silvia.