Diferentes experiencias y bachilleratos

Alba García tiene veintiún años, Jesús Menéndez dieciocho. Alba estudia a distancia, Jesús por las tardes. Pero ambos son estudiantes de bachillerato.

¿Cuál fue el motivo por el que decidió dejar el bachillerato ordinario y cambiar a esta modalidad?

-Alba: Cuando estaba repitiendo segundo de bachillerato llegó un momento en el que me empezó a cansar ir tantas horas a clase, empecé a saltarme alguna que otra hora, luego empezaron los días de no ir a ninguna clase, y ante esto decidí dejarlo a mitad de curso. Al año siguiente me planteé volver pero a través de la modalidad a distancia.

-Jesús: Después de hacer los exámenes de septiembre y saber que me tocaba repetir con dos asignaturas pensé no dedicar un año solamente a esas dos. Decidí cambiarme para poder aprovechar la mañana y poder dedicarme a otras cosas, en octubre empecé en la Academia Civil para preparar oposiciones. Y de esta manera me es posible poder hacer varias cosas a la vez.

Después de probar ambas modalidades ¿con cuál se queda?

-A: Sin lugar a dudas me quedo con esta. Prefiero estudiar a distancia porque es el propio estudiante el que se marca sus horarios. Estudia cuando realmente tiene ganas y no cuando alguien se lo impone. Y sobre todo porque siempre que quieras ¡puedes dormir la mañana!

-J: Las dos experiencias han sido buenas, pero quizás teniendo en cuenta la diversión me quedo con el normal. Los dos primeros años los hice en el instituto de siempre, con la misma gente, casi los mismos profesores…

¿Esta modalidad exige más trabajo que la ordinaria?

-A: No. Las horas que antes pasabas en clase ahora las puedes dedicar a estudiar. Solo empleas tiempo en estudiar, de la otra manera tenías seis horas de clase, más las de estudio por la tarde.

-J: Más trabajo exactamente no, pero como se suele compaginar con cualquier otra tarea el tiempo a dedicarle es el justo.

Diferencias entre los dos tipos de bachiller.

-A: Horas. Más facilidades. Menos temario.

-J: Las dos modalidades son muy distintas. En el bachillerato ordinario los estudiantes solamente se dedican a eso, en cambio al nocturno acuden personas que trabajan o que estudian algo más además de esto. Aunque siempre hay excepciones.

¿Ventajas e inconvenientes?

-A: La mayor ventaja que ofrece este tipo de estudios es que se pueden compaginar con un trabajo. Otra es que los temarios son mucho más reducidos y que los profesores te ayudan en lo que pueden, te envían resúmenes. El principal inconveniente está en que para poder llevar bien este tipo de estudios se necesita una mayor constancia, y muchísima más fuerza de voluntad.

-J: Sin dudar ni un poco creo que el mayor inconveniente, si es que se puede considerar como tal, son las clases del viernes por la tarde. Mientras tus amigos terminan las clases a las dos y media, o a media tarde los que trabajan, tú llegas a casa para la hora de cenar. Mi viernes comienza casi a las diez de la noche. Ventajas son muchas las que tiene, se tiene en cuenta menos la asistencia, los temarios son más reducidos, los exámenes más fáciles…

¿Alguna anécdota?

-A: El primer examen que hice en el centro que me corresponde llevé una gran sorpresa. Lo tuve que hacer en el salón de actos del instituto, en butacas que parecían las de un cine, muy cómodas, pero para escribir te entregaban una fina tabla de contrachapado.

-J: De este año no tengo ninguna anécdota que pueda destacar y resultar graciosa, en cambio de los dos anteriores podría contar mil.

La vida del estudiante en tres palabras:

-A: Una buena vida.

-J: Buena. Entretenida. Dedicada.

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