Casas de cristal

La primera lección que aprendí en la facultad es que no debes tirar piedras si vives en una casa de cristal. Llevo ejerciendo más de quince años, he tratado a unos tres mil pacientes, de la mayoría ni me acuerdo, pero con los hombres de Paco las cosas son distintas, son un grupo de pacientes que… ¿cómo decirlo? viven en casas de cristal en las que no deja de llover piedras, y lo más extraordinario es que nunca salen corriendo en busca de otro tejado.

Los hombres de Paco

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En muchas ocasiones, y con más frecuencia a partir de ahora, las tejas de mi casa se convierten en pequeños pedacitos de cristal. Hay que reconocer que es bonito desde fuera, pero mirándolo desde dentro la cosa es diferente.

Esa persona, tan especial, que lanza piedras sobre él es a quien quiero felicitar en su cumpleaños. Lo quiero a pesar de que haga temblar el tejado porque sé que nunca va a tirar la piedra con la intención de hacer, ni siquiera, una rajita.

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