Cuchillo y Pisotón: «Cuando bajas a la tierra»

SaraEly se levantó de la cama del hotel y se dirigió a poner música. Cuando comenzó a sonar la primera canción la voz de Aaron inundaba toda la habitación. Ella respiró pausadamente y de pronto lo soltó: –Creo que está enamorado de mí-. Sus palabras sonaron en mi cabeza como un eco constante.

Tenía que decírselo, él jamás estaría enamorado de ella porque no podía enamorarse de nadie. –Ely, James no te quiere-. Ella se giró hacia mí, y con un rostro elegante que jamás había visto en ella, me respondió, -lo sé, pero… ¿qué puedo hacer para ser como tú?-.

-No quieras ser como yo, ni si quiera a mí me tienen respeto-. Al fin y al cabo esa era la maldita verdad y no podría seguir negándolo. El silencio duró un rato.

-Pero tú siempre duermes allí, eres como la jefa de todo esto ¿no?-. Tuve que responder de inmediato, aunque sus palabras excavaron en lo más profundo de mí, como un tornillo adentrándose en la pared a toda velocidad.

-No, yo no soy como tú, yo soy su pareja, aunque no lo parezca-, me ruboricé tan sólo de decirlo, -pero hemos elegido vivir así, con ciertas distancias entre nosotros-. Decir la verdad en alto fue un alivio, tanto que noté algo extraño en la expresión de Ely, como si de repente ella fuese a soltar algo por la boca que haría cambiar las cosas.

-Yo tengo 17 años– me fulminó con su habitual serenidad. Lo correcto hubiese sido hacer algo y enviar de nuevo a esa niña a su casa, pero en lugar de tomar cartas en el asunto vacilé durante un momento y decidí hacer todo lo contrario, decidí defender una postura que jamás antes hubiese aceptado.

-Ely, debes quedarte. Vivir esta experiencia atravesando tantos países y conociendo a tanta gente…tan sólo quedan dos meses de gira, y para entonces volverás a clase y tu vida habrá sido…emocionante-, aún no comprendo como esas palabras pudieron salir de mi boca, pero lo cierto es que lo creía firmemente.

Ella sonrió y pensó que era buena idea. –Piénsalo de este modo, las noches que pases aquí bien y las que pases allí aún mejor ¿no?– ¿qué otra cosa podría decirle? Ella sonrió de nuevo aún más pensando en la idea de volver aquella habitación.

En ese momento llamaron a la puerta, era Aaron parece que quería mostrarle a Ely unos acordes con los que no llegaba a congeniar. Ella se giró, sonrió y salió por la puerta junto al hombre que jamás la amaría.

Sara Arias García

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Una respuesta a “Cuchillo y Pisotón: «Cuando bajas a la tierra»

  1. ooh! ¡QUÉ BONITO!