Cuchillo y Pisotón: «Una buena forma de empezar el año»

SaraLas navidades dejan muchos excesos tras de sí. Desde las míticas indigestiones navideñas por comer más de la cuenta, hasta las todavía más míticas resacas por borrachera.

Ya lo decía Aristóteles, la virtud se encuentra en el término medio. Pero parece ser que los hombres, como buenos seres tercos y torpes (luego dicen de las mulas…) tropezamos año a año con la misma barra de bar.

A mí personalmente me sorprendió la embriaguez bastante tarde, ya se sabe que moña que empieza tarde acaba mal…y así fue. Empecé con whisky, había que apretar fuerte a la noche que para eso era la última, o primera del año, eso es algo que aún no tengo muy claro.

Tras dos cacharros, como decimos en mi tierra yo veía que la situación no avanzaba y una que es cervecera empedernida se cambió de acera. No crean que me pedí una birrita normal, no, no, yo que tenía ganas de liarla me pedí una Voll-Damm, que esas, como dice una buena amiga mía, “pegan más”.

Al final me sorprendieron las luces del bar a las nueve y media de la mañana con una tarrasca de campeonato. Por cierto sorprendida en la maravillosa barra de mármol de mi garito preferido pidiendo más alcohol…tiene telita la cosa.

Un desayuno que no se ejecutó, a mí el dulce no me va, y…más fiesta. ¿O es que se pensaban que iba a irme a casa? Como empecé la fiesta tarde, lo que pasó es que a aquella felicidad lúdica de barra de bar y pitillo en la boca no había dios que la parara, así que ni corta ni perezosa cogí del brazo a mi hermano y me fui a otro bar.

Cuando llegamos a casa eran las 11 de la mañana y teníamos a toda la familia desayunando, incluido un menor que brincaba al son del concierto de Año Nuevo. Yo creo que fue una buena forma de empezar el año.

Sara Arias

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Una respuesta a “Cuchillo y Pisotón: «Una buena forma de empezar el año»

  1. ¡Yo diría que demasiado buena!
    FELIZ 2010.