Cuchillo y Pisotón: «Sexo, drogas y rock&roll»

Sara

Hay sólo tres cosas en la vida que odio a muerte: los zapatos sucios (en especial los de los hombres que van en traje); el olor a perro mojado y la condescendencia insultante. Pero también hay muchas otras cosas que adoro, como ver trillones de capítulos de series seguidos, mojarme cuando llueve y hace calor…en fin, podría estar así hasta mañana.

Entre todas esas cosas que me gustan está cómo no la música, y por ende las publicaciones musicales, y por supuesto y por encima de todas está mi ferviente devoción a todo lo que dice la Rolling Stone.

Hace ya algunos años que compré la primera. No recuerdo en absoluto de qué trataba, ni si quiera la portada, pero aún está en mi mente la sensación que tuve al comprarla: como si todo lo que tuviese que saber sobre música estuviese grabado en sus páginas.

A través de RS descubrí muchos artistas que marcarían mis preferencias musicales; de otros que ya se encontraban en mis estanterías de CDs puede saber mucho más. Muchas de sus páginas se quedaron pegadas en las paredes de mi habitación; y con alguna que otra seguro que conseguí ligar con algún chico.

Son muchas cosas las que he aprendido con esta revista. Si no la compro, desde luego la miro en Internet. Pero hay algo que últimamente no me gusta. Seguramente muchos conozcáis de sobra la mítica portada de Annie Leibovitz en la que Lennon y Yoko se abrazan, él sin ropa y ella vestida de negro.

Ahí está el problema, quiero portadas legendarias. Este handicap lo comparto también en estos últimos tiempos con las portadas de Vogue, pero este debate se lo dejo a una amiga.

En los últimos meses, exceptuando abril, que aparecía el gran Hendrix, las portadas son como poco sosas, por no decir que me aburren hasta unos extremos impensables. Una revista como es la Rolling Stone no puede permitirse el lujo de realizar una fachada tan simple, deben, como obligación moral estrujarse bien el cerebro y crear portadas que sirvan de iconos culturales de la época en la que nos toca vivir.

Dicho esto, que es una opinión muy pobre de lo que realmente pienso (pero ahora mismo no tengo tiempo ni ganas de seguir despotricando) quiero reseñar, que en lo que a contenidos se refiere también andan un poco escasitos. Ya está bien de hacer listas y listas interminables de “las mejores canciones de la década”, “los mejores conciertos de la historia”, “los mejores cantantes del mundo”…

¡Venga ya! Estoy muy pero que muy cansada de leer clasificaciones, con las que en muchas ocasiones ni si quiera estoy de acuerdo…porque creo que la RS debería centrarse más en la música rock y dejar a un lado a Jay-Z, 50 Cent y Beyoncé o Britney Spears… Sinceramente creo que quien quiera leer sobre la diva del pop que se compre la revista de los 40.

Deseo con todas mis fuerzas que los que tengan la decisión en sus manos nos den materiales de otro calibre, podrían hacer más reportajes con los grupos y genios de nuestro tiempo, apostar por cosas nuevas y cómo no rendir culto a las grandes y viejas estrellas del rock. Dicho esto: sexo, drogas y rock&roll.

Sara Arias

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