Cuchillo y Pisotón: «El ligero aplomo de una certeza»

Sara

¿Nos guiamos por la razón o por los sentimientos? Esta es hoy mi pregunta. Supongo que en ocasiones lo hacemos de la primera manera, pero en otras muchas seguramente lo que nos impulsan son los sentimientos, las pasiones, las emociones más recónditas de nuestro ser.

Siempre he pensado que yo soy de esa gente que se mueve por impulsos; aunque en honor a la verdad también utilizo el coco, las menos veces, pero le doy uso. Seguramente que los seres humanos seamos un compendio de ambas. Para ciertas decisiones es tan sólo la razón la que nos habla, para otras la pasión, y en la mayoría de ocasiones son ambas directrices las que nos llevan a una conclusión final.

Me he preguntado esto porque exactamente hoy, un domingo 30 de mayo de 2010, he tenido una señal. Más bien, una gran señal, pues estaba compuesta de nada menos que tres pequeñas alarmas.

Esta tarde, mientras caminaba por la calle de esta castiza ciudad, escuchando mi Ipod, entre el trasiego de gentes, el polen, un calor insoportable y una humedad que me abría los poros de la piel he caído en la cuenta.

En tan sólo treinta segundos he recibido tres ráfagas de señales, una seguía a la otra, así hasta dejarme completamente perpleja. Más que seguirse fueron casi inmediatas, se sucedían como las gotas que caen de las hojas, con el ligero aplomo de una certeza.

No sé cómo, pero de repente, mi reproductor de música hizo que en mis oídos entrase una canción que ya casi nunca escucho, y al oírla recordé a una persona en la que hacía tiempo que no pensaba, al menos, no de esa forma. Tras los primeros acordes, justo cuando la suave y extraña voz comenzaba a vocalizar unos versos preciosos un hombre me adelantó en el semáforo, y su olor volvió a recordarme a esa misma persona.

Era como si estuviese predestinado a pasar en ese mismo instante a mi lado. El olor quedó por unos segundos en el ambiente, para luego cambiar. De repente, sin avisar, comenzó a oler a tormenta, y fue la tercera señal que me hizo recordar, pararme en seco en medio de la ciudad y disfrutar de ese momento.

¿Es la vida una casualidad? o ¿existen momentos únicos que pueden hacerte cambiar? Yo no lo sé, pero me gusta pensar que mis tres señales querían decirme algo, sin lugar a dudas.

Sara Arias

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2 Respuestas a “Cuchillo y Pisotón: «El ligero aplomo de una certeza»

  1. Flor, menuda correctora estás hecha….el amago de tormenta fue el lunes….no hoy q hay 30 grados!
    jajajajajajajjajajajajja

  2. Nunca se sabe…
    Puto calor cazurro!!!